domingo, 28 de octubre de 2007


Ahora canto y no canto,tuercas duras de silencio me resbalan por el pecho…..
y me miras pequeño genocida, adorador del silencio, perenne árbol de ramas torcidas en mi cerebro.

Me miras con dos esferas de ámbar triste y yo me repito con voz antigua:
Aguarda, aguarda más allá del bien y del mal, más allá de tiempos sin metas

La carne devora a la carne, ya soy suya,ya me devorarán las salamandras furibundas de sus nudillos.
Los musculos se desmadejan, los huesos se desploman como columnas de polvo.
Masa amorfa de carne, polvo y despojos, sombras,
y debajo del caos el alma.

El alma asfixiada sin palabras.
El alma grávida de pensamientos que estrangulan.

3 comentarios:

Jaime dijo...

Ummmm... ¿He leído pequeño genocida? :D

El opositor dijo...

"Masa amorfa de carne, polvo y despojos, sombras,
y debajo del caos el alma."

Genial!!. (alabanza) (alabanza)

Besacos.

MO RANSAR dijo...

siiiii, yo tambien he tenido tuercas en el pecho, la garganta...
aahh!! paradogicas tuercas, que cuando se las llama no vienen y cuando estan no las quieres...