sábado, 22 de diciembre de 2007

Una estirpe condenada a cien años de soledad.

-¡Carajo!-gritó

Amaranta ,que empezaba a meter la ropa en el baúl,creyó que le había picado un alacrán.
-¡Donde está!-preguntó alarmada-
-¿Qué?
-¡El animal!-aclaró Amaranta.

Úrsula se puso un dedo en el corazón
-Aquí-dijo.

1 comentario:

Jesús dijo...

Cuanta razón en tan pocas líneas. Da que pensar.